Nadie nos vio, nadie nos veia en esos años, nadie sabia de nosotros y podiamos correr por avenida de mayo, ansiosos o desesperados, no llegar. Nadie te vio recogerte el pelo y colgarte fragancias, nadie me vio detenerme en el medio de la calle, desafiante y atarme los cordones con la misma importancia con la que se salva una vida.
Nadie nos vio sentarnos en la vereda mirando a los otros, entrar y salir de los restorantes aflojandose los cintos y a las señoras regordetas, nadie las vio, excepto nosotros, rascarce desenfrenadamente la entrepierna, y vos que reias, invisible, te reias conmigo de lo que no eramos, de a donde no estabamos. Y volviamos a las barriadas dormidos abrazados en algun colectivos, con olor a tabaco, con olor a alcohol, con el desenfando a cuestas, necesitados de no ser lo que eramos, o de no ir a donde ibamos, podiamos invisibles ir aal teatrio para no entrar, rozarnos las manos y mirarnos como haciendo eso, como teniendo eso, en medio de la calle, ante la mirada en la vidriera de los otros, siempre los otros.

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