Que hacer con la piedad


Sería bueno, si al menos Cromañón, que nunca tendrá justicia, nos enseñe de una vez qué hacer con la piedad.

Y que hacemos con  la nena que me pidio una moneda, la que sea, anoche en el subte, con los ojitos claros, simples, solitarios y el nudo en la garganta y la piedad, que se metio al bolsillo para calmarse un ratito. Y el ex combatiente (¿o es combatiente?) y los sobrevivientes y el flaco que me quiso abrir la mochila en constitucion y casi se muere de verguenza y odio cuando lo pregunte que hacia, y la piedad que casi se cae de espaldas y otra ves mete la mano al bolsillo y saca una moneda.

Y el sacerdote que llorando me cuenta que los chicos con Paco estan muertos en vida, muertos vivos, dice. Y la mujer de mi vida que me pide tiempo y llorando niega que todo esta envuelto para irse a la mierda. Y la señora del cuarto que me cuenta de otras epocas, de exilio, de miedo y de soledad. Y mi mamá y mamá que no recuerda nada por su Alzheimer desgarrador y piadoso solo la visito de vez en cuando para pedirle perdon.

La presidenta me explica que el problema no es el hambre sino la desigualdad, la presidenta dice distribucion, y dice tambien como celebrando que las cosas van a estar mejor y yo que vuelvo con mi piedad a las calles de Gonzales Catan a tratar de entender Buenos Aires y camino por las calles enchapadas y me acuerdo del pueblo en Cordoba en donde era natural no tener nada y en lo que dice la presidenta y en el silencio de los que no dicen y en el significado de la palabra desolacion y vos, pienso en vos, que soñas y no sabes de donde salen esos sueños y en lo que me dijo Bazan anoche que habia escuchado por ahi y en el ruido en la cabeza que me hace la generacion que nos precede, que nos educó y con rigurosa certeza nos atraganto con la verdad de que no se puede hacer nada, que si lo intentás es peor, que todo se cae y que los amigos valientes, los mejores se fueron y que es mejor no tener miedo y si una carrera para completar el calendario.

bazan que no me deja dormir con eso que escucho de la Piedad, y Cossa, Tito, dice que el problema no es la pobreza sino la certeza de la imposibilidad de Justicia alguna y que aquien podemos reclamar, si ni Dios que se encarga de la vida  y de la muerte nunca nos advirtio nada de este fracaso.

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