200 años despues.


“A mí me parece, señores, que ese origen funesto que buscamos lo encontraremos en la indefinición de nuestro sistema, y en la incertidumbre en que estamos de lo que somos y de lo que seremos.” FRancisco Planes respondia asi, en 1812 a los males de la revolucion que nadie nombraba.  ESTAMOS A LA INCERTIDUMBRE DE SABER LO QUE SOMOS Y LO QUE SEREMOS. ¿Que seremos?

Hasta 1813, los gobiernos de la revolución se organizaron en nombre del rey. No era sólo una estrategia disursiva. El rey representaba la cabeza de un cuerpo político que se había desmembrado con la invasión francesa a España y que se intentaba recomponer en nuevos términos tanto en la Península como en América.

¿Qué era el pueblo? Nadie lo precisaba pero todos lo legitimaban como fundamento de la revolución, comenzando por dos de sus principales oradores: Moreno y Funes. Para ellos, como para el resto de la elite de 1810, el pueblo que debía gobernar estaba integrado por una ínfima parte de la población: aquellos vecinos que se consideraban distinguidos, fieles a la causa revolucionaria e integrantes de “la principal y más sana parte”, como los cabildos se referían a quienes podían participar del gobierno, antes y después del 25 de Mayo. Por ejemplo, los esclavos negros, que en Buenos Aires representaban casi un tercio de sus 40 mil habitantes, estaban excluidos de aquella idea de pueblo. Los negros que representaban  casi un tercio de la poblacion.

 Luego de varias modificaciones, en la Plaza de Mayo continúa la pirámide originalmente construida en el primer aniversario de la revolución. En el monumento figura una única inscripción: “25 de Mayo de 1810”. En 1856, se esculpió sobre la pirámide una Marianne argentina, que daba un rostro a la república y a la libertad. Esa mujer ya podía amarse. En la plaza había comenzado la revolución. Desde entonces, a ella se acudiría cuando la república se encontrara amenazada. En la plaza también se buscarían respuestas a preguntas que, a pocos días del Bicentenario, aún siguen vigentes: ¿Qué somos?, ¿qué seremos?

Esa mujer ya podia amarse. Conocido el rostro de la mujer nos quedan las bajas pendientes. Reconocerlas, y encontrar la manera de pedirles person y devolverles lo quitado.

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