Relojes


Por que no se puede, por que no se debe, por que a lo mejor, la postal de mañana lo atormentaba con verdades en la cara. No lo se.
Cayó como una aplanadora lejos, muy lejos de las certezas de siempre, cayó diciendo que la palabra para él era todo, cayó mirando las montañas, cayó mirando salir el sol como un San Martín en la madrugada de San Lorenzo.
De todas las formas de morir, esa era la única que no había imaginado jamás.
Es desconcertante como la mente trae los recuerdos, los recuerdos que nos manejan, ordenan y establecen.
Ni ella ni el supieron nunca del compromiso que los unia, nada mas grande, nada mas puro que no saber donde ni por que la travesia de intercambiar sus dias durante tanto tiempo los justificaba.
Eligio morir, por que la muerte, decia, dignifica. Y bromeaba, como Peron, decia, dignifica.
¿Donde quedaron los otros pedazos de sus libros? Esparcidos en todos los rincones de la casa, de las casas, de los encuentros de las memorias de las perdidas y del paso del tiempo.
Apenas tiene noticias, de las batallas perdidas que parecen haberse olvidado para la prensa y se la pasa de tropel en tropel y supone o quiere suponer que avanza. Y es que la postal de mañana trae arrugas y canas y prejuicios sospechosos.

Anuncios

Comentario recibido, muchas gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s