Algún día la gente volverá a salir, cuando yo quiera.


Ese hombre

Imposible no reír cuando el Viejo cuenta un chiste, porque lo cuenta muy bien. Pero consigue que el cotejo con la realidad parezca un segundo chiste, mejor que el primero.

Ahora sí, ha mirado su reloj. De golpe entiendo que he pasado horas sumergido en la envolvente conversación del Viejo, como quien escuchara a cualquier padre, y que al salir estaré caminando por una calle de Puerta de Hierro, de Southampton, de Martín García, con todas las preguntas sin hacer.

-Esa mujer -digo.

Su cara es gris. Una muralla.

-Creo que la quemaron -dice.

-No la quemaron -fantaseo-. Está en un jardín, en una embajada, de pie, una estatua bajo tierra, donde llueve -digo. Llueve siempre, pienso, y ella se pudre.

-Puede ser -su cara es más remota que nunca-. Algún día se sabrá.

-Y los otros muertos -quiero saber-. Los fusilados, los torturados.

Un ramaje de la vieja cólera circula por su cara, relámpago entre nubes.

-El pueblo pedirá cuentas.

¿Cuándo?

-Algún día. Saldrá a la calle, como el 56, el 57.

¿Por qué no ha vuelto a salir?

-Porque yo no he querido -dice.

¿Cuándo, general, cuándo?

Anuncios

Comentario recibido, muchas gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s