Ese tipo que suele ser Soriano


De repente, me encuentro en medio de un principio de algo, pensé que podia ser un cuento, pero parece que no. Después me fui convenciendo de una inminente novela.
De pronto, me doy cuenta de que no sabia de quién hablaba, y ahí la historia empezó a hablar sola, a contarme, eso, su historia. Y apareció de la nada, entre la niebla, con las brumas comunes de épocas en que las cosas no estuvieron claras, el contorno de un gordo, luego, rojo, azul, una pelotas de cuero marron como la pesada que teniamos con los chicos en la canchita de atrás de casa, y asi como asi, me doy cuenta de que estoy insinuando una historia de Soriano, del gordo, ese tipo que apenas conozco, por que apenas he leído, y que de repente, irrumpe, como quien no quiere la cosa, para inundar de su monumental fracaso y esa maravillosa gracia, apenas, escapándose de entre los labios. El gordo me trajo, anoche, su gato, ese espectro volador, dicen, traerá suerte. Yo me cagué en las patas al principio, ahora empiezo a acostumbrarme a su ronroneo vacio.
Es buen augurio, dice el gordo, vamos por parte, le digo. Esa historia la conozco, me dice. Te hable de los carasucias que conocieron Disneylandia y terminaron en la Nasa, ¿viajando a la luna?…Ahi va.

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