DE SOLDADO A ESTRELLA DE REGGAE (La Columna de Lanata en Libre 18-07)


Emmanuel Jal es negro, profundamente negro, y tiene los dientes muy blancos y maneras amables. Habla en voz baja y cuenta en voz baja cosas terribles. Emmanuel Jal es sudanés, de Sudán del Sur, el país más nuevo del mundo, que acaba de nacer el 9 de julio y del que nos ocupamos el viernes en este espacio. Emmanuel Jal es ahora un rapper premiado por la industria y vende miles de discos; para Peter Gabriel, Jal es “el nuevo Bob Marley”. Pero este negro y amable que ahora ronda los 30 años, hace mil años en otro mundo – en su país – perdió la infancia.

Emmanuel Jal fue un chico soldado: disparó su primer tiro a los ocho años, después de ser cooptado y entrenado por el ejército de Liberación Popular de Sudán. Para ese entonces ya había perdido gran parte de su familia, su madre, varios hermanos, y visto como violaban a su tía frente a sus ojos. “Nunca tuve una niñez. En cinco años, como un chico de la guerra, lo único que deseaba mi corazón era matar a la mayor cantidad de musulmanes posibles”, me cuenta Emmanuel jal en Londres, en un estudio de grabación de las afueras de la ciudad. Cuando la lucha se volvió insoportable, Jal y otros chicos decidieron escapar. Anduvieron durante tres meses y varios murieron de hambre. De hambre murió entonces su primer amigo y Emmanuel, desesperado, pensó en comérselo, pero no lo hizo. A los pocos días de aquel hecho llegaron a Watt, donde Jal fue rescatado por una maestra británica. “Lo que me mantiene contando esta historia – dice -, estas dolorosas historias son los sueños que tengo. A veces es como si las voces de los muertos me dijeran, no te rindas, continua.. Por suerte ahora las cosas han cambiado, porque he llegado a descubrir la verdad. No nos estaban matando a los musulmanes, no eran los árabes. Era alguien sentado en alguna parte manipulando el sistema, y utilizando la región para conseguir lo que quería de nosotros. El petróleo, los diamantes, el oro y la tierra. Darme cuenta de la verdad me dio la posibilidad de elegir: ¿Debía seguir odiando o perdonar?
Jal cuenta que le costó mucho tiempo pero perdonó. Le preguntó cuándo se enamoró por primera vez, cuando en medio de aquella historia de locura y muerte.
-A los 14 – me dice – Fue increíble, no entendía lo que me pasaba, creí que me habían embrujado. No podía ser que pensara en ella todo el tiempo.
Desde hace ya algunos años Emmanuel sostiene una fundación llamada GUA, cuyo trabajo está destinado a salvar niños víctimas de la guerra. La Fundación que construyó mantiene una escuela en Leer, el pueblo natal de Jal, y beca a chicos de la guerra y de bajos recursos para que puedan estudiar. GUA impulsó una campaña para preguntarle a la gente que estaba dispuesta a perder para ganar: Jal se dispuso a dar el ejemplo y durante más de un año donó su desayuno y su almuerzo – solo cenaba – a las escuelas de Sudán.

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