Gabriel Levinas: De El Porteño hasta Twitter.


Es una oficina con pocos libros y mucha tecnología en el barrio del once. Un espacio menor desde donde trasmite para el sitio Plazademayo.com, a veces, entrevistas que hablan más de la manera de comunicar en el futuro que en el presente. Es un tipo que pide comida, que deja que elijan por él que comer, que sigue yendo, que insiste con algo, dan ganas de pensar que no le importa el resultado del partido mientras el juego sea entretenido. Aceptó la nota, contentos, nosotros lo dejamos decir. De esa conversación salió la entrevista que podrás leer a continuación.

– Hablemos de la revista El Porteño.

– La revista empieza a salir en la etapa final del gobierno de Viola, todavía no había llegado Galtieri, Viola fue parte fundamental del proceso de reconstrucción nacional. En aquel momento, ya queríamos decir una cosa de lo que estaba pasando. Al principio la idea era hacer una revista más bien cultural, pero de hecho, la revista cultural quedo un poco de lado y se convirtió en una revista política.

– Me llamó la atención la actualidad que tiene esa primera editorial (la editorial acá), si la revista salió en el 82, estamos hablando de fines de 1981.

– Cuando la escribí todavía estaba Viola y cuando salió la revista ya estaba Galtieri.

– Todavía no había pasado nada que no fuera la dictadura.


– Nosotros no eludimos nada de lo que se nos fue presentando, entramos en training y empezamos a ir avanzando hasta donde podíamos llegar. La realidad es que, ya desde el primer número, hablábamos de genocidio cuando hablábamos del genocidio a los aborígenes. Era una manera, muy lateral para entrar al problema. Pero después enseguida, al poco tiempo, ya estábamos hablando de todo lo que pasaba. Después vino la guerra de Malvinas, cae Galtieri y a partir de ahí el espacio mucho más grande. Los militares habían quedado muy golpeados después de la guerra, muy atomizados, muy peleados entre ellos y entonces habia un nicho para poder decir cosas. El peor momento para la revista fue, sin dudas, la guerra de las Malvinas, había distintas opiniones sobre el tema, mi opinión personal era ir en contra. Pero todos me decían que no se podía, estábamos en guerra con los ingleses. Yo les decía que de la mano de estos tipos estos no iba ni a la esquina. Era una reivindicación justa en manos de criminales. La revista en ese momento casi cerró. Por un lado estábamos los que creíamos en la paz y por el otro los que apoyaban la guerra.

– ¿Muchas disyuntivas tuvo después? durante estos 30 años, digo. Esto de pensar distinto gente que es parecida.

– Yo me siento más incómodo ahora, ahora veo gente más amiga que estuvo siempre cerca de las cosas que uno hacía. Y verlas, no solamente apoyando a este gobierno sino que además atacando con mucha dureza, muy fuertemente a quien no está con este gobierno. Y cuando uno ve que esa militancia, ese discurso desde el poder hecho por intelectuales que siempre prefirieron ser independientes, una cosa es, en todo caso apoyar medidas, pero no gobiernos porque una cosa es apoyar las medidas del gobierno y otras es darle un cheque en blanco. Además esta esa cosa épica que ellos mandan, hacerlo con la SIDE de tu lado, con la Federal de tu lado, con la Gendarmería de tu lado, con la plata de tu lado, es medio patético. Da mucha tristeza porque además te atacan con más fuerza porque les da mucha bronca que vos muestres cosas que ellos tratan de ocultar. Se da todo el tiempo, cada vez que pasa algo que es relevante y uno lo muestra, ellos se enojan, porque pareciera que es un sapo que no quieren tragar, o no quieren saber que se lo están tragando y es más fácil atacarte a vos, porque sino como podés justificar que el Presidente de una Nación pone plata en el Banco de Santa Cruz y le pagan el 24% anual en dólares, cosa que en ningún lugar del mundo te pagan más del cinco. Entonces Oyarbide dice que está todo bien, y ellos repiten, ¡viste! Está todo bien.

– ¿Cómo entonces? Como cuando discutían la manera en que se paraban frente a la guerra.

– Mirá. Los militares suben al poder con un apoyo enorme, en el 76, fuimos muy pocos los que estuvimos en contra del golpe, abiertamente en contra. La mayoría se quedó callado o los apoyó. ¡El comunismo los apoyo! se vienen los militares democráticos decían, el primer país que los reconoció fue la Unión Soviética, había todo una cosa de mucha soledad en ese momento, además de todo lo que pasaba, pero el enemigo era más claro, uno estaba con la democracia y en contra de la dictadura, ahí estaba todo mucho más claramente dividido.

– ¿Y entonces?

– ¿Y cuando empieza la distorsión? No losé. Pero se fueron alterando las categorías políticas, las formas de evaluación. Cuando El Porteño empieza a trabajar fuertemente por el tema de los derechos humanos dándole espacio a las Madres, a Augusto Conte y a tanta otra gente, inmediatamente para la mayoría de la gente progresista de aquel momento ven a El Porteño como una revista de izquierda por su lucha por los derechos humanos y la verdad, es que los derechos humanos es una reivindicación liberal, no es una reivindicación marxista. La Revolución Francesa es la que los impone. En la práctica a lo largo del tiempo, los derechos humanos eran una bandera del perdedor, en Cuba era para la derecha y en la Argentina era la izquierda. La izquierda es la lucha de clases, es apropiarse de los medios de producción, es la redistribución de la riqueza. Esas son las banderas de la izquierda, los derechos humanos no son una bandera de la izquierda. Pero cuando empezaron a verlo así, yo me dí cuenta que estábamos en problemas. Me parecía que eso no la convertía en una revista de izquierda, es otra cosa lo que te puede convertir en una revista de izquierda y al punto es así, que parece que este gobierno, por reivindicar la lucha por los derechos humanos, entre comillas, y cuando digo entre comillas lo que estoy diciendo es que cuando vos metés preso a un tipo que hace treinta años que violó los derechos humanos de alguien, lo único que estás haciendo es justicia. Estas impartiendo justicia a quien violó los derechos humanos. Derechos humanos es que no le pase a Félix Díaz (líder de la comunidad Qom) lo que le pasó, derechos humanos es la política del matrimonio igualitario, la política de derechos humanos no es meter en cana a un tipo que violó los derechos humanos hace treinta años, eso es justicia. Entonces, la política en ese sentido es bastante débil, porque si te fijás por ejemplo con el aborto, que no pasa nada, lo que pasa con las tierras en Santiago del Estero, la minería contaminante, lo que pasa con la ecología hoy es un derecho humano violado, se están privando de derechos humanos a nuestros hijos y a nuestros nietos.

– ¿Esa sería entonces la distorsión?

– Por un lado pensar que los derechos humanos te convierten en progresista y pensar que estos son derechos humanos, son dos falsedades en la concepción que tienen este grupo de intelectuales y periodistas que apoyan al kirchnerismo cuando en realidad, eso no es cierto.

– ¿Y cuánto hay de conveniencia y cuanto de mal menor en ese discurso?

– Lo del mal menor es una cosa de viejo. Lo interesante es que gente muy joven te sale con una filosofía de vida de un tipo de sesenta años. El mal menor es eso que pasa cuando ya estas vencido, cuando no podes más, cuando no te bancás la soledad, porque muchas veces la lucha empieza con muy pocas personas y después pueden pasar años, decadas para poder imponer tus ideas, eso es la juventud. Esta cosa del mal menor, escuchar a un pendejo de 25 años que te habla de la maravilla del gobierno porque se fabrican más coches que nunca, y vos decís, ¿de qué carajo hablan estos? Eso no tiene que ver con la redistribución de la riqueza.

– ¿El exceso de información es un problema o una ventaja?

– El mundo, desde que existe, estuvo lleno de información, por todos lados siempre, la avidez por informarse sale de uno y la información no está solamente en los medios de información, la información está en la calle. Lo que vos llamas exceso de información es como una selva llena de plantas y hay gente que tiene la capacidad de distinguir unas plantas de otras y gente que no. La buena información enseguida se detecta, lo demás, pasó con el caso de Zaffaroni, y vos preguntas a los que defienden a Zaffaroni a muerte, ¿Dónde quedan los prostíbulos? ¿Cómo eran? ¿De quiénes eran? Y nadie sabe un carajo, no leyeron nada. ¿Por qué? Porque como esa información sale solo en los medios de la oposición, lo tuve acá a Barcesat y parecía no saber mucho del caso y el tipo es uno de los abogados más importantes del país y no tenía idea. Todo el mundo opinó sin tener la más puta idea, asi que en realidad vos le decís a esa persona que no está informada y te dice que estás loco. Sin embargo firmaron cartas de apoyo, todo sin tener la más puta idea, lo que hicieron fue apoyar a una persona que es propia, es decir, el delito cometido por un kirchnerista no tiene la misma importancia que el delito cometido por un no kirchnerista.

– Hay una cosa que llamaron honestismo en los últimos años, en donde se cuestiona la idea de honestidad como un valor en sí mismo.

– La palabra honestísimo la inventa Caparros sobre la base de lo que se estaba discutiendo, que es la cosa más sencilla que puede pretender un ciudadano, que el tipo que está dirigiéndote no te afane y sin embargo, esa pretensión aparece como me dijo Timerman una vez, que esa era una apreciación burguesa, la honestidad de los funcionarios , una cosa de vieja de barrio norte y eso surge de otro lado, eso surge, me da la sensación que de una distorsión de la idea de no culpar a la persona que está en la miseria y se afana un sándwich. Eso no se aplica a un funcionario de gobierno o a un juez de la corte. Además eso que se robó termina perjudicando a la gente. El jodido es el tipo que lo publicó, no el que afanó sino el que lo cuenta.

– ¿Por qué los temas que trataba El Porteño siguen tan vigentes?

– Porque la mayoría de las cosas no se resolvieron, las temáticas de El porteño parecen actuales porque en realidad debían haberse solucionado todas esas cosas que hoy siguen vigentes, esa es la causa de que sigan vigentes cosas que deberian pertenecer al pasado.

– El primer número tenía a los indígenas en tapa. Hace dos meses estaban los Qom en la 9 de julio.

– En la realidad, si bien hay un montón de gente joven y organizaciones que están tratando de apoyar a los aborígenes de una manera más ostensible de la que había en aquella época, la realidad es que por otro lado, la mayoría de la gente no entiende quienes son esos aborígenes, hay una subestimación y una incomprensión de las diferencias culturales.

– Pero hacerlo hoy, involucrarlos suena hasta revolucionario

– Yo tengo muchas dudas con el tema. 30 años después no estoy muy seguro de que hay que hacer, yo tengo la sensación de que cuando no se sabe que hacer lo mejor es no hacer nada y dejarlos tranquilos. Ir actuando sobre seguro, pero básicamente hay que devolverles la tierra y que ellos tomen las decisiones, nosotros no podemos caer en paracaídas y decirles a ellos lo que tienen que hacer. Lo que hay que hacer es devolverles la tierra en la mayor medida posible al costo que sea. No podés pensar que si le pones una casita con gas le solucionas el tema. Es un tema muy complejo.

– No hay una falta de identidad por parte de ellos sino que hay una identidad que nosotros no comprendemos.

– Incluso que no han podido desarrollar, se les ha escapado, se les ha borrado, hay un montón de gente en el barrio Toba que no son nada, que no son Tobas, que no saben cómo se caza un pez, porque ellos cazan los peces. No saben nada. Perdieron la identidad.

– ¿Mirando desde hoy que hay de los 80 y que de los 70?

– Hay una tendencia, asi como cuando se muere alguien su imagen se mejora, algunas historias se cuentan más importantes de lo que en realidad fueron. Asi como la lucha de los Montoneros y del ERP por una patria más justa, se la pone en un nivel de conciencia que no tenían, en una importancia relativa que no tenían. Eran bastante más burdos para llevar adelante las acciones. Hay como una mistificación cuando en realidad eran pibes equivocados, pero aparte no es que eran equivocados porque les salió mal, sino porque no les podía salir bien. El problema principal de aquel momento, y en eso hay que hacerse responsable, es no haber sido capaces para enfrentar a estos muchachos y decirles loco está mal, públicamente, Y en realidad nos callamos la boca porque los veíamos como cumpas, no sé qué.

– Eso tiene que ver mucho con el discurso de hoy.

– Claro, eso de que si decís algo en público, lo que haces es hacerle el juego a la derecha. Yo por suerte o por desgracia nunca me creí los gobiernos que tuvimos, vi gente amiga que se metió con Alfonsín, con Chacho, con Menem y ahora con Kirchner y la verdad es que eso es ilusionarse para desilusionarse una y otra vez y es como que no se puede vivir sin la ilusión que esté ligada a cierta garantía de éxito. Cuando no se tiene garantía de éxito es más difícil de bancar y entonces es más difícil conseguir adeptos para esas ilusiones que son como el burro y la zanahoria, objetivos que quizás no se puedan cumplir jamás, pero que no significa que eso haya que dejar de buscarlos. Entonces sacas el 50 por ciento de los votos y saltás feliz como un sapo y pensás que ganaste.

La justicia

Lo primero que hay que hacer es intervenir justicia argentina, hay que cambiar a todo el sistema judicial de un día para el otro, poner abogados sanos, buenos, que conozcan la cosa, darles un muy buen sueldo y garantizar la independencia. Si no hay justicia que funcione no hay manera de luchar contra el poder.

Buenos Aires.

Yo cambiaria algunas normas, haría que ningún funcionario público de director para arriba, ninguno de ellos puede mandar sus hijos a un colegio privado. No puede ejercer su función. Y tampoco pueda mandar a sus hijos ni a sí mismo a un hospital privado. Vas a ver como mejora la cosa.

Democracia

Por el momento a mí no se ocurre nada mejor que esto, lo que podemos hacer es mejorarla, como en otros países en donde la cosa funciona mejor que acá. La gente está más cuidada por el propio estado, los viejos están más cuidados, hay mucho para mejorar todavía.

Radio cooperativa

Me fui porque no había lugar para mí en ese lugar. No hubo presión, si hubieron insinuaciones, pero estaba rodeado de kirchneristas. A quienes yo parecía incomodar

Las peleas entre los periodistas

El puterio le gusta a todo el mundo, le encanta que uno se pelee con otro, que salga a decir cosas del otro. Nadie sale a comentar lo bien que se lleva la pareja del frente. Donde no hay conflicto no hay noticia. La gente se prende a los quilombos. Si escribís una buena nota no la lee nadie.

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10 comentarios en “Gabriel Levinas: De El Porteño hasta Twitter.

  1. Hola Gabriel¡

    Nos conocemos de cuando tenías tus oficinas en viamonte y florida.
    Manejaba tu cuenta y Realizaba para Pierre de Francois trabajos gráficos que encargabas.
    Ahora sigo en medios con un programa de TV
    quisiera charlar alguna vez nuevamente con vos.
    Abrazo
    Víctor

  2. Fui lector desde el primer número de El Porteño. El otro día lo vi a Gabriel en un programa de cable que se llama algo así como La hora de Maquiavello. El conductor criticó al Gobierno por querer “ejercer la soberanía sobre Malvinas cuando ni siquiera lo puede hace en villa 31” y Gabriel se calló y se prendió en la crítica… Se me escapó un lagrimón.

    • vio señor? pasa ultimamente a los q tenemos mas de 30 años. Tener q soportar a los q ayer admiramos panquequearse venderse al neoliberalismo solo x odio es muy fuerte. Felicito al bloguero q ha logrado reunir mucho fascismo subliminal.

    • vio ? A los q tenemos mas de 30 se nos escapa un lagrimon muy seguido ultimamente. Verlos a todos estos farsantes en clarin es triste y patetico xque saben muy bien donde estan.NADIE COMO ELLOS PARA SABERLO! lanata-Tenembaum- Levinas- ahora eliaschev. Saben bien y se hacen los boludosDice la tia “esta descontracturee”! Simple. Cobran bien x traicionarse a si mismos.al menos Grondona y neustad nunca lo ocultaron.” no se puede vivir desilusionandose a cada rato” SI SE PUEDE! Y SE DEBE! Eso es VIVIR! un eterno critico disconforme solo desparrama bilis y malos deseos. Porqueria de gente! Hasta podria estar de acuerdo en algunas cosas pero mi instinto me avisa q no lo haga. Lo van a usar en mi contra.Cierro filas y los detesto con toda mi alma. VENDIDOS RAPASTROSOS DE MIERDA! DONEN SUS SUELDOS A LOS QUOM LOS TOBAS Y LOS NIÑOS DE LA CALLE Y VAN A SER CREIBLES! VAYANSE A LA MIERDA!

  3. Me siento identificada en un ciento por ciento con lo que dice Levinas.
    Pero lo de intervenir la justicia es lo más medular.
    Se nota tanto que habla descontracturado!!!! Y eso se puede significar que está muy tranquilo, porque no le debe nada a nadie, expresa tranquilamente y sin fanatismos un pensamiento propio.
    Lo sigo en plaza de mayo.com Un sitio excelente

  4. qué hombre inteligente!!! Y se ve que se piensa las cosas, que no bate papo asi nomás, que se la pensó.
    Y de todo, lo que más me gustó es eso de que el kinesrismo conformando como mal menor es “cosa de viejos”: cuarenta años hablando de socialismo y todo te sale para el culo, entonces viene uno que es chorro, turro y grasa pero levanta una bandera falopeada con tus colores… no te queda otra que aplaudir y vivar, porque es tu última chance de pensar que no perdiste tan de punta a punta

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