IDEOLOGÍA (La columna de Lanata en Libre 18-08)


Un sistema de ideas es una manera de descifrar la realidad, de interpretarla y de, eventualmente, intentar modificarla. En los países normales la ideología permite comprender; en la Argentina la ideología sirve para tapar la realidad. No es un asunto de derechas o de izquierdas, es un cuestión cultural que abarca todo: nos importa más lo que pensamos o prejuzgamos de algo, que el hecho en sí. Por eso Yabrán aun esta vivo y d seguro en alguna isla paradisiaca, por eso no importan los resultados del ADN de los hermanos Noble Herrera, por eso nos oponemos a los hechos antes de que sucedan. Veamos dos ejemplos.
Circula por internet la fotografía que se reproduce en esta columna. Es, obviamente, resultado de algún sector opositor frente al avasallante triunfo electoral del gobierno. La foto fue tomada en Corrientes – incluso menciona al senador provincial del Frente para la Victoria, Fabian Rios -, pero el epígrafe del spam se titula “Elecciones primarias en el conurbano”. No sé si la foto es verdadera; bien podría el cartel, ser parte de un truco. En todo caso, importa poco si es falsa o no. La difusión de la foto intenta ensombrecer un triunfo oficialista del cincuenta por ciento: aunque fuera cierta, ¿puede un cartel generalizar una conducta? ¿Podria decirse que esa es la única explicación del voto del domingo? No es tan distitno a aquellas denuncias por la falta de boletas: para quienes dejan que la ideología les tape la vista, son sufivientes para diagnosticar un fraude de millones de votos.
Ayer el Gobierno de la Ciudad anuncio la instalación de cámaras de seguridad en el perímetro de las escuelas. La polémica saltó rápidamente a las radios, donde podía escucharse a algunos padres salir a defender a capa y espada la intimidad de sus hijos. El padre de un alumno del colegio Bernasconi deslizó, en Radio Mitre, que no podría descartarse la intención aviesa de vigilar a los militantes secundarios. En el fondo, quería decir que se trataba de un proyecto del macrismo y entonces no valía la pena si quiera discutirlo: era represor, seguro.
Y las almas sensibles del campo popular debían oponerse. La actividad de los dealers en la puerta de los secundarios, o de quienes vandalizan los bienes del Estado pasaban, claro, a un segundo plano. El prejuicio iba a blindar el hecho, aun antes de que se produzca. El ejemplo es doblemente patético, porque sucede a pocos días de haberse conocido una denuncia periodística de monitoreo de mails de periodistas, políticos y dirigentes por parte de la SIDE que desencadenó en la censura de una página de servicios paralelos en internet. Pero claro, eso no importaba porque lo publicó Clarín. Debe tratarse de una nueva mentira de “la corpo”.
La paranoia de los que lanzan el spam del clientelismo o de quienes ven en las cámaras de seguridad una persecución ideológica en los colegios no puede dividirse en izquierda o derecha. La estupidez las une, y las vuelve ilimitadas.

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