Entrevista a Diego Rojas. “Lo único posible es ser de izquierda”


 

Hay un estante lleno de copas, imagino botellas de vino escondidas en la cocina y libros que cuelgan de mil bibliotecas y un silencio de concentración muy agradable. Hay manifiestos del PTS, periódicos zonales y una habitación transformada en estudio, y en el medio, como un altar, el escritorio y la computadora. Acaba de publicar en http://www.plazademayo.com una nota con información y detalles de la trayectoria del Juez Juan Manuel Yalj y confirma que no haya publicaciones similares, mientras yo acomodo el grabador y tomo una edición de Jorge Asis “El Kircherismo Postumo”

Diego Rojas o @zonarojas , dice que muchas de las cosas le resultan graciosas, yo creo, que como los cronistas de su generación, es un tipo que duda y que cuando duda se angustia, que se maneja con la sensibilidad de los poetas dentro de un mundo de salvajes y apuesta a no levantar el pie cuando una pelota viene dividida. Tiene 33 años y un recorrido de diez años en la profesión de cronista, me gusta imaginarlo en bicicleta siempre yendo a los barrios del sur, esquivando los remises de Van der Kooy o Verbitsky.

¿Cuánto ocupa la política en tu manera de trabajar?
 
Yo siempre fui de izquierda y hasta hace poco tiempo uno podía laburar en cualquiera de estos medios, como Veintitrés o Tiempo Argentino y poner lo que quisiera en la parte de atrás en la página de sociedad, no te digo que notas sumamente radicalizadas, pero era cultura general. En cambio, ahora en los últimos años la cosa cambió, un amigo hizo una nota por el auge de los cine clubs y las dificultades que había para ir a los cines barriales y lo malo y feo de los cines Hoyts por ejemplo y el editor le dijo que no había que poner nada que no fuera hermoso, que no sea pum para arriba. Lo que tiene de bueno la página de Cultura es que te permite trabajar en distintos lugares sin problemas.
En cuanto a mí, me parece que hubo como un giro en lo que yo hago que está desarrollándose, pero después que escribí el libro de Ferreyra, empecé a hacer el periodismo de investigación política mucho más seguido. Esta bueno, porque hubo muchas notas que tuvieron repercusión y está bueno eso. Es gratificante.
 
¿Cómo te llevas con el kirchnerismo?
 
Fui militante del Partido Obrero cuando era chico, sigo sosteniendo las ideas pero no milito. En la 125 el PO planteo una posición de no ir ni con uno, ni con otro.
Es difícil que uno este inmune al medio en el que labura, yo estaba en Veintitrés, ese periodo fue como el de mayor acercamiento al kirchnerismo. En todo caso pude contemplar con cierta cercanía al gobierno y a sus enemigos.
Igual en el momento de la 125 me fui un mes al Tigre con libros y películas, no me plegue a las manifestaciones y miraba más desde afuera. Después salió la ley de medios y me metí en un debate con los periodistas del Partido Obrero, fue un intercambio de textos en los que derrumbaron drásticamente mis argumentos y me dí cuenta que estaba teniendo una mirada superficial sobre la ley, que de ultima, lo que hace es que haya más empresas periodísticas que responden a intereses empresariales. La ley de medios no es que surge porque sí, es una locura lo de los canales para los aborígenes, solo para el pliego se necesitan 200 mil pesos y no me imagino a los Qom juntando esa planta para poder trasmitir sus ideas en un canal de televisión. Una locura que le facilita la cuestión a las empresas como la de Szpolski o Electroingeniería.
 
¿Con respecto a la profesión y esto de que las notas que uno escribe tengan repercusión, como lo manejás?
 
Yo creo que PlazadeMayo.com tiene una circulación muy limitada, no es un medio híper masivo pero tiene lectores que levantan lo que hacemos ahí y la figura de quién escribe se va diluyendo. De todos modos en los oficios como estos se cuela mucho la subjetividad del trabajador. En ese sentido es muy diferente a lo que pasa con un obrero de una fábrica, a pesar de que todos somos trabajadores, un obrero pierde la subjetividad justamente porque pierde la imagen de lo que fabrica. La alienación lo separa del trabajo terminado, en cambio acá, con todas las relaciones que existen se cuela algo de la subjetividad y las gratificaciones o repercusiones que son parte del juego y está bueno.
También hay algo claro, en función de qué tu nota vaya a tener repercusión o no. Hay cierta ética del periodismo que tiene que ver un poco con esto del nombre del libro, “Quién mató a Mariano Ferreyra”, que yo después de explicar el libro, lo pensé.
 
 
¿Cómo fue eso?

 

 
La noche tremenda en donde los vecinos salían por la tele y decían que se estaban matando entre ellos, era una cosa que a mí, escuchar esos relatos en la televisión y estar acá a quince minutos me confundía. Llamé a una amiga y le pregunté ¿Qué hay que hacer? Hay que ir a Plaza de Mayo, hay que ir a Lugano, estaba desorientado y cuando estoy muy desorientado me angustio y tengo insomnio, y esa noche pensaba que escribir sobre Mariano Ferreyra podía ayudar a comprender como usar el oficio periodístico para ayudar a entender mejor la situación política, y ahí se me ocurrió que el libro podría llamarse QUIEN MATÓ A MARIANO FERREYRA, como QUIEN MATÓ A ROSENDO, eran la historias de asesinatos sindicales.
¿Utilizar el mismo nombre que uso una especie de prócer como Rodolfo Walsh no debe haber sido fácil?
 
Yo estoy convencido que ese Walsh de los setenta no sería kirchnerista hoy, el dilema está en saber si ese Walsh de los setenta no sería un Verbitsky de hoy. Por otro lado, me parece que un texto que plantea una crítica y un reclamo sobre las redes de transformaciones sociales que son necesarias para evitar estos crímenes podía aportar a la figura de Walsh y correrla hacia otro lado. Hacia el lado de las transformaciones sociales.
 
¿Un periodismo militante?

Lo que yo pienso es que la sociedad actual necesita una posición periodística que vaya desde la izquierda del kirchnerismo. Me parece que estamos asistiendo a un momento, de que ese axioma del kirchnerismo que dice que a la izquierda del kirchnerismo hay la nada, se cae. Me parece que los grandes medios también empiezan a entender eso.
Yo tengo un oficio y como tal soy laburante de ese oficio, a veces no es posible hacerlo, pero la situación ideal es la de poder vivir del oficio que sabes hacer. Yo ahora escribo para www.plazademayo.com que es un trabajo rentado y colaboro con Perfil sin necesidad de correrme un centímetro de mi marco ideológico. La gente de Perfil, contempla que la firma tiene un cierto ámbito, una cierta carga. Eso me permite pensar que es posible que se necesite dentro de los lectores u oyentes. El otro día me decía un periodista amigo que en esta época las redacciones se deberían llenar de troskos. La idea es graciosa.
Vos y otros más fueron claramente periodistas militantes de la izquierda en las elecciones primarias.
Es innegable la intervención de las organizaciones de izquierda desde el 2001 a la fecha y si vos ves, los conflictos sindicales están organizados por izquierdistas. Creo que esto que suponíamos un fermento está teniendo una especie de saldo político para que esos dirigentes que están en la FUBA o donde sea puedan entrar en la discusión política. Me gustaría mucho que hubiera diputados de izquierda en el Congreso. Creo que estos procesos que ya existían, están cristalizándose ahora más evidentemente.
La cuestión es la siguiente: en el estado de las cosas, la oposición derechista al gobierno esta derrumbada, cuando vos ves los debates, la sustancia discursiva esta entre los que defienden al kirchnerismo, y por otro lado está un discurso político que proviene de la izquierda, ¿después que hay? Una serie de ideas que remiten al orden, que se yo. Un kirchnerismo de izquierda, como la alianza progresista que no es tan diferente del kirchnerismo, lo que hace Binner en Santa Fe es lo que haría Filmus, por ejemplo. Entonces, en esta situación de las cosas, creo que hay un espacio para que las de las políticas de la izquierda entren al Congreso.
 
¿Las ideas pasan primero por Twitter y después llegan al resto de los soportes?

Twitter es un poco como decía Sarlo, es la espuma de la espuma de la espuma, pero esa espuma sigue cayendo, se derrama aunque sea un discurso muy segmentado, fragmentario, que tiene ese sector de twitter. Yo tengo tres mil seguidores, que es nada, pero Rial tiene un millón y ahí cambia la cosa. Las cuestiones de la física también se aplican a la sociedad. Todo marco cuantitativo se puede transformar en cualitativo y también al revés.
Estamos en una época en la cual los medios digitales se pueden convertir en fenómenos. Si yo pienso en un medio digital pienso en el Huffington Post. Los medios digitales tienen la posibilidad de alcanzar un grado de prestigio equiparable a otros formatos a otros soportes. Y eso es muy alentador.
 
¿Dentro de ese marco están los debates tan de moda entre periodistas?
 
No es menor el debate político que atraviesa al gremio periodístico, que por ahí no se expresa en términos sindicales adecuados, el gremio discute esto, si periodismo militante si o no, si Clarín si o no, lo interesante de 678 fue poner en evidencia los mecanismos del discurso comunicacional.
Los periodistas son lo peor del mundo en general, y siempre se creyeron un poco la idea del cuarto poder, pero a mí me parece que muchos hayan salido a decir yo te voto, me parece que es la expresión de algo, es un fenómeno político y como tal hay que buscar las causas de ese fenómeno. John Lee Anderson dijo que había solo otra sociedad más politizada que la nuestra, y es la Iraní. Creo que estamos en un momento politizado muy importante. El riesgo de que Rial sea referente ¿Cuál es? ¿Antes cuáles eran? ¿Verbitsky?, ¿Van der Kooy? El hecho de que Rial venga del ámbito de espectáculos le da un aire fresco al periodismo de opinión.
 
 
¿La izquierda está creciendo en el contexto de la crisis mundial?

Yo miro mucho un programa que se llama el show de Bill Maher que es un liberal. El otro día estaba Michael Moore, que contaba que en Wisconsin, en un pueblo de 150 mil personas, había 115 mil personas en la calle, y tomaron el parlamento y hubo una huelga general en Wisconsin. La crisis económica repercute en todos los sentidos. Hay un gesto de autodefensa que obliga a los sectores laborales a dar pelea, a organizarse por sobre el ajuste que cae sobre ellos.
 
Yo siempre pensé que el miedo a perder algunas mejoras en la calidad de vida es más fuerte sobre las clases medias y medias bajas. ¿Qué te parece?

Ahí me parece que está la cuestión, si hay una tribuna, que plantee que las cosas pueden ir por algún lugar que no se sea por el miedo, que hay salidas distintas a las del ajuste, hay lugar para que los diputados de izquierda puedan dinamizar el discurso político en la sociedad.
 
Hace unos días metieron preso al líder sindical Rubén Sobrero denunciado con pruebas firmes sobre la quema de vagones en Haedo, hace unos días también lo excarcelaron porque las pruebas, según el juez, se esfumaron. ¿Raro no?

Hay dos posibilidades, una es que se haya querido desprestigiar a la izquierda, pero no me parece la más sólida. Por otro lado, está la reacción del moyanismo que dijo esto que dijo que estaban atacando a los sindicalistas, ahí yo creo que hay una posibilidad que me parece que es la más interesante, una teoría de que se haya querido implementar una nueva teoría de los dos demonios. Si se cae esto, se libera a Sobrero, pero liberar a Sobrero en el marco de los dos demonios plantea una amnistía para todos.
 
¿Y Sobrero?

Es imposible que Sobrero haya quemado nada. A menos que haya tenido un brote psicótico. No hay posibilidades, era tan poco solido esto que se cayó a las pocas horas, esto tan gracioso de que el juez dijo que las pruebas se fueran diluyendo. Las pruebas son hechos, no se diluyen. A menos que sea como decía Marx, que todo lo solido se diluye en el aire.
 
¿Imaginas una ingeniería semejante?

La complejidad de las cuestiones surge de ideas sencillas. A veces un hecho sencillo como un accidente puede resultar algo más complejo. Yo imagino que alguien dijo: “te puedo detener a Sobrero”… A bueno, entonces eso lo podemos usar para arreglar con Moyano. Lo que si está claro es que con Sobrero hubo una operación política y en ese marco habría que buscar las causas políticas, a mí se me ocurren estas dos ideas. Veremos.
 
 
Hay distintas maneras de aprender en esta profesión, luego de años de estudio que sin perspectiva son nada, he descubierto que en la pregunta sobre cómo se pregunta se puede encontrar algo novedoso. “Que Rial venga del periodismo de espectáculo, le da aire fresco al periodismo de opinión” dice Diego Rojas, algo cambia en el aire de caballito, son nuevos vientos, sin darnos cuenta vamos a tientas tratando de desmalezar el camino. Tiempos de Internet, Twitter y Facebook y nuevas maneras de comunicar, nuevos formatos y nuevas audiencias.
Anuncios

3 comentarios en “Entrevista a Diego Rojas. “Lo único posible es ser de izquierda”

  1. Muy bueno. Se ve que este hombre socialista se mantiene con un pensamiento independiente, no repite lugares comunes de los grandes medios ni los jingles setentosos que el peronismo entona como canto de sirenas para mantener hipnotizados a los izquierdistas. Mejor lo ha dicho RM cuando dice que “evita los remises de La Nación y Página 12” o algo as.

Comentario recibido, muchas gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s