Hablemos de Aerolíneas


Desde mediados de 2008, ante el abultado endeudamiento de Marsans, que llegaba a los 900 millones de dólares (1), y por los escándalos en torno al déficit en los servicios, el gobierno impulsó un plan de “renacionalización”. Con palabras a tono con los spots del “Bicentenario”, y despachándose contra el “neoliberalismo” de los ’90, el gobierno confió en revitalizar la aerolínea de bandera. En un discurso de julio de 2008 la presidenta mencionó que “No es difícil. Se puede y hemos dado muestras de que pudimos torcer el destino”. (2) Para ese objetivo, ya se ha elegido quién pondrá el “pecho”: los trabajadores, a quienes ya se les demandó la “máxima entrega y el máximo compromiso”. (3)
No obstante, estos planes no parecen contemplar la situación de la rama a nivel internacional, elemento fundamental para analizar la viabilidad de la experiencia. En el marco de una fuerte retracción del sector, parece difícil que los objetivos oficialistas puedan llegar a buen (aero)puerto. Veamos, entonces, en qué contexto se produce la mentada renacionalización de AA.

El dibujo de Aerolíneas

 El texto Completo acá
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