Sobre la violencia de género. “Hay ganas de matar” dice Fernández Díaz para La Nación


El grito que nadie quiere escuchar

Por Jorge Fernández Díaz |

 

 

Sólo se mata por amor o por hambre, sostiene el comisario Ricciardi. Pero no se preocupen: Ricciardi no es hombre de la Federal ni de la Bonaerense. Es un detective de ficción que está haciendo furor en Europa. Su autor se llama Maurizio de Giovanni y el nuevo Maigret -un policía en tiempos del fascismo italiano- cree que del hambre derivan la codicia, la marginalidad, la venganza y otros caldos de cultivo del crimen. También que del amor derivan los celos, el odio, la locura y la violencia. La diferencia, agrega un servidor, es que para nuestra dirigencia política los “delitos del hambre” son un problema de la seguridad pública. Mientras que los “delitos del amor” son un asunto privado, algo que no les atañe a los gobiernos. Se trata, naturalmente, de una percepción equivocada. Pero muy vigente estos días en la Argentina.

La prensa viene publicando desde hace no menos de cinco meses una larga y dolorosa serie de asesinatos de mujeres. Si esta escandalosa recurrencia hubiese tenido como protagonistas los asaltos a mano armada, el Gobierno y sus agentes periodísticos habrían puesto en duda la existencia de tantos casos, habrían declamado que se trata de una operación mediática y finalmente habrían culpado a los “grupos hegemónicos y destituyentes” de generar un clima de inseguridad y zozobra allí donde no hay nada relevante. Esa visión conspirativa, producto no sólo de la picardía política, sino de la profunda ignorancia acerca de cómo funciona el periodismo en general y la crónica roja en particular, resulta funcional al silenciamiento de los hechos, al asfaltado oficial de la realidad.

Desdichadamente, tengo en mi escritorio un informe objetivo sobre este escalofriante fenómeno. Lo elaboró el Observatorio de Femicidios en Argentina, y la primera vez que lo leí me dejó helado. La estadística indica que en 2011 asesinaron a 282 mujeres en nuestro país, y que en la mayoría de los casos los victimarios fueron esposos, concubinos, novios o ex parejas. También que los homicidas tienen preferencia por revólveres, pistolas y cuchillos: 73 mujeres fueron baleadas y 62 apuñaladas a sangre caliente. Pero se registraron, a su vez, 43 mujeres estranguladas, 21 incineradas y 28 degolladas. Hay otras maneras de matar en esa luctuosa infografía; también hay un caso de descuartizamiento. Estos crímenes ocurren en todas las clases sociales y en todo el territorio nacional, pero los guarismos se ensañan particularmente con la provincia de Buenos Aires.

El informe revela que este delito tiene un crecimiento explosivo. Y narra, muerte por muerte, los acontecimientos. Parecen pequeños cuentos de horror. Me quedan frases sueltas.: le destrozaron el cráneo, se pelearon de noche, tenía el 50 por ciento del cuerpo quemado, la mataron a golpes, heridas en distintas partes del tórax, 17 puñaladas, la degollaron con una tijera, la balearon y luego de tres días de agonía murió.

Sin soltar el asombro la llamé a Mabel Bianco. Es la presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer, y acaso la más experimentada especialista en el tema. A Mabel le inquieta la expansión de la violencia de género y las formas cada vez más agresivas y sádicas. “Hay ganas de matar”, me dice. Observa que la violencia en la pareja, antes más reprimida, hoy se manifiesta abiertamente y con fuerza inusitada. Sospecha que alguna clase de influencia ejerce sobre la sociedad la agresividad mortal descarnada y machacona, sin elipsis ni sutilezas, que se muestra en programas, culebrones, películas y series. La sociedad del espectáculo naturaliza la violencia. Además, cuando en ciertas casas entra un arma, entra también de algún modo el destino fatal que representa. “En el interior de las familias -dice Mabel- se pasa cada vez más rápido de las palabras a las ofensas, y se llega con mayor celeridad que antes a las armas y a las heridas. Hay que tomar más en serio este asunto. Muchas veces la Justicia y las fuerzas de seguridad minimizan los ensañamientos domésticos cometidos por hombres y del que son blanco invariablemente las mujeres.”

El Estado cree tener escasas responsabilidades por estos graves delitos de la intimidad. En verdad, ningún gobierno progresista puede eludir políticas concretas sobre una tendencia creciente en todo el mundo. Se sancionó una ley en marzo de 2009, pero tardaron en reglamentarla catorce meses. No hay presupuesto asignado. Me dicen que el Consejo Nacional de la Mujer estuvo acéfalo hasta hace unos días, que es todavía un organismo débil y que precisa de manera urgente de más personal jerarquizado. Faltan estadísticas oficiales permanentes, una campaña nacional en los medios de comunicación, capacitar a la policía y a los juzgados, establecer protocolos de atención a las víctimas de violencia sexual. Y abrir refugios para mujeres perseguidas y amenazadas, y una línea de subsidios para poder trasladarlas provisoriamente de casa, barrio o pueblo. Incorporar al Código Penal al “femicidio” como figura legal autónoma. Y muchas cosas más.

Cada 30 horas una mujer grita; un hombre la está asesinando. El comisario Ricciardi tiene, como buen detective de ficción, una característica intransferible, y en este caso sobrenatural: frente al cadáver puede oír o imaginar las últimas palabras de las víctimas. ¿Qué dicen, en el instante final, todas estas mujeres que están muriendo? ¿Qué nos están diciendo?

Anuncios

2 comentarios en “Sobre la violencia de género. “Hay ganas de matar” dice Fernández Díaz para La Nación

  1. La frase le pertenece a Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer. Nótese que en la nota Fernández Díaz la pone entre comillas para hacer referencia a que la frase la dijo la mujer.
    Estaría bueno leer la nota con más detenimiento antes de titular. Es solo una sugerencia.

    • Horacio, la decisión de titular como una frase de Fernández Díaz esta puesta a propósito. En toda la nota hace referencias a datos de la Fundación. Poner que “hay ganas de matar” es la manera que yo encontré de poner tensión en el titulo de la nota para invitar a los lectores a leerla. No es una entrevista lo que realiza Díaz sino un análisis en base a datos que recaba.De todos modos, gracias por la acotación.

Comentario recibido, muchas gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s