La Garganta Poderosa. Una parte de la Editorial. Ojos de Papel


La Garganta Poderosa es, junto con Orsai, en el otro extremo de la cadena social quienes han logrado incorporar elementos nuevos a una lógica distinta de lo que deberíamos hacer cuando decimos que hacemos periodismo. Les dejo una parte, solo un goteo de la editorial de Garganta Poderosa, seguiremos hablando de la revista ahora que estoy seguro que se van a tentar a salir a buscarla sin nadie en el medio.

Tapa Marzo La garganta poderosa

No nos miren así. No somos góndolas de un editorial, ni inmigrantes del diccionario, ni caracteres precarizados, ni un pool literario. Apenas, una manifestación de letras, un estallido social de palabras, un acampe de oraciones, un piquete de preguntas populares que obstaculizan el libre tránsito de las respuestas de clase media. ¿O de verdad creían que la tormenta tenía un solo ojo? Somos los otros, el ojo que habla y el ojo que hablo. Muchachos, ojos de papel.

Allá va, la espalda de Miguel Sánchez, a la vista de 30 mil, mientras Rodolfo escribe cartas abiertas para las mentes cerradas que nos mandaron a marzo. Oscurece la Noche de los Lápices, sangra la vagina de la justicia y ensordece el silencio de los bebes que jamás escuchamos llorar. Que basta de rencores, que miremos al futuro… Que nos sigan chupando, 36 años después. Porque recién arranca el carnaval, con la carroza de Astíz y el Tigre Acosta, desfilando en tanga por el pabellón. Y no es un homenaje, la memoria, ni un legado del dolor, solo es la primera estrofa de nuestra canción de amor.

A ese coro pretenden silenciar, cuando nos invitan a fumar todos la pipa de la paz, junto a los gerentes del amor minorista, esa aristocracia pacifista que acepta y conserva la suerte como una herencia familiar, sin pagar retenciones para solventar el desamor ajeno, ni ensangrentarse las manos en la guerra velada de los que tienen hambre, frio y pasta base;  esos que no ligaron decodificador para el amor, pero sufrieron en vivo la violencia, el odio y el ardor.  Basta ver las postales que arrojan en vacaciones los hippies del capital, disparándoles flashes a los mineros de Potosí, para completar el álbum que compraron en Mundo Marino. O tomándose una Heineken en los Pubs de Tilcareta, sin advertir que no son tilcareños los dueños, ni los artistas ni los clientes, pero si los que cargan las papas.  ¡Y con qué serenidad las descargan! Porque la violencia que difunden quienes la engendran, no nace de la pobreza extrema que demonizan, sino de la opulencia que jerarquizan. ¿O alguien escucho un caso de “bullying”, entre los tobas del impenetrable?

Antes de volvernos mulos de morrales con lentejuelas, en las escaleras mecánicas de algún cerro bulímico, los egresados de ninguna universidad estamos gritando por la asignación universal del amor, el amor de padre del Che que dejó a sus hijos, el amor del hijo del Fidel que expropió a sus padres, el amor maternal de la Tanía que se desangró en un río. Porque con la panza llena, nadie nos habla del odio, de qué carajo hacemos con él. Algunos lo aprovechan para  reforzar su cinismo, su morbo o su indiferencia. Pero otros, vivos, lo amontonamos en colectivos llenos de nafta y fueguitos, con la esperanza de ver volar pedazos de paz hacia todos lados. Solo entonces, habremos cantado canciones de amor, el amor a todos los que jamás gozaron de amor. Por lo demás, Ricardo Arjona llenó 30 Luna Parks.

Menos mal, más bien, volveremos a la calle este 24 de marzo, reclamando el castigo a los milicos y cómplices civiles, que alentaron el genocidio desde la comunicación, con la misma saña y perversión que hoy gobiernan la alienación, entre los animales que no trabajan en el circo y los niños que n trabajan en el tren, porque trabajan en la televisión. Poco a poco, racionalizando el humanismo, han establecido sus propias leyes, con el bombardeo mediático que instala su moral vieja como moraleja. Ahí está, el cuestionamiento a la edad de imputabilidad de los menores que delinquen, salvo que veraneen en Pinamar. O la Federal que busca a Luciano, Marita y Julio, pero con la misma inteligencia que busco a Lucas. O el subte que llega a la zona sur, pero mas caro que un taxi para una madre con tres pibes. O los flamantes puestos de bicis, que empalman con los estacionamientos, pero con los barrios de obreros sin auto. O los móviles de teve a las diez de la noche en los bares holandeses pero a las seis de la mañana en los boliches bolivianos. O los policías en Acción que  jamás irrumpen pateando puertas en las casas de los evasores fiscales. O las traducciones para sordos, pero solo en la repetición  de la madrugada: si quieren tele de tarde, ¡que oigan!

Y aun así, quieren más. No les basta tener a miles en las puertas de los teatros, babeándose ante las figuras de la desfiguración, para sentirles el olor a Tinelli. No se detendrán hasta vernos esperando a Shrek en la puerta del cine, mientras unos vendan mierda y otros la revendan, en una ciudad donde el sexto sentido resulte ver gente viva.

Sigue!

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4 comentarios en “La Garganta Poderosa. Una parte de la Editorial. Ojos de Papel

  1. Me encanta el trabajo que hacen en la publicacion de la revista y me gustaria poder suscribirme para recibirla en mi casa, existe esa posibilidad?

Comentario recibido, muchas gracias.

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