Van


Como no teníamos mas que palabras para darnos es que hablamos toda la noche.

Ella me contó que había conocido muchos caminos de regreso

Es difícil de imaginar otro tipo de conversaciones cuando la calle esta llena de lluvia

y el otoño estalla, calido.

También esa noche tomamos vino, el vino que pueden pagar dos desocupados.

Ella, o yo, lloramos. Hay veces en que las lágrimas se confunden.

Cuando vino el mozo a despedirse de su turno nos dimos cuenta que era de día y que empezamos un caminito juntos.

La acompañe a tomar el colectivo y reímos muchísimo. Gracias al dios de los ateos  que no nos prometimos nada.

Comentario recibido, muchas gracias.

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