En el medio. Página 37


“Entre la corriente de mensajes que se mandaron esa tarde, había uno o dos o tres que solo decían lo que querían decir.
Así encontraron, a mi modo de ver, una forma de comunicarse sin el pasado como intermediario. Querían creer en la delicadeza, eso se notaba bastante bien y bien de lejos, pero no supieron como hacerlo, a lo mejor les gano el fastidio, a lo mejor lo que perdieron en definitiva fue una porción de fe, esa fe que supo hacer sin pensar o pensar sin sentir.
Corregir es también, a veces, errar dos veces. O tres. Pero también corregir es perder y pensar, no para ganar sino para ser mejor.
Sin duda, desde la tarde en que un viento suave corría sobre Buenos Aires y se atrevieron a mirarse con sinceridad y paciencia, todo lo demás fue mas claro y sin peso. Había que desandar otros caminos o volver al primigenio, y fueron volviendo, cada cual por su lado, se miraron con resignación y sin orgullo. Y empezó a llover. ”

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