Bandadas de gorriones en nuestras muñecas


No volveremos a hacer nada por primera vez, no volverás a contarme con la mirada puesta en el este, sobre el atlántico,  los secretos del mar inmenso y eterno. No me dirás por donde la cosa se te fue amaneciendo. Los brazos dejarán de agigantarse y nuestros tamaños se irán volviendo tan pequeños.

Ahí donde no estaremos nunca más, porque el miedo, el terror a la felicidad y a merecerla nos fue abriendo un abismo que se parece a tantos otros abismos.

Lleno de noes se bosqueja nuestra historia al dejar de ser. Y esa primera persona del plural desaparece como un hilo de luz en medio de la nada. Desaparece para darle lugar a tu él. A tu ella.

Cuando en otra vida todo estaba por hacerse, esta canción nos era tan tristemente ajena. Tan de otros cuentos que seguramente ¿escribiremos? en nuestros encierros, con los muertos que  cargamos y los que soltamos, con los que aprendimos a ser y los que aprendimos a olvidar.

Tal como hemos aprendido, has olvidado.

Y el espejo, ese reflejo, te mira escondido.

Comentario recibido, muchas gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s