Había noches frías como la noche en que conocí a Ruben Juarez de a cientos en el invierno del pueblo en que crecí. Esas noches cuando la medianoche es ya la gran noche oscura. Enorme como la puerta vimos entrar al bar a un gordo que cargaba consigo el estuche de lo que muchos años después sabría que era un fuelle. Se acercó a la barra y le gritó al gringo con esos gritos que hacen los buenos amigos que llevan tiempo sin verse pero se reconocen de haberse reconocido en otras noches.

Fue una de esas noches largas que no terminaban de cerrarse nunca, fue también la primera vez que me encontré con un tipo de alguna fama y también la primera vez en que presencie un concierto.

Como terminan siempre estas historias fundacionales nos hecho por hincha pelotas alrededor de las cuatro de la mañana después de tomarnos unas cuantas botellas de vino.

Sin quererlo empecé a entender el presente como ese lugar donde se inventan los recuerdos, después me sirvió aquella noche para entender el amor, pero esa es otra historia.

Comentario recibido, muchas gracias.

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